sábado, 1 de octubre de 2016

Amor ciego





La historia de amor más hermosa que conozco es la de aquella bella mujer que, enamoraba a los hombres hasta emborracharlos de pasión y ya perdidos, les arrancaba los ojos con sus propias uñas.
El cuervo, fiel amante, rebosante de aquellos óculos manjares, lucía brillante plumaje.
Después de saciar su hambre, acurrucábase meloso en el pecho de ella.

¡Mujer y ave!
¡Cuervo y hembra!
¡Amor ciego!
¡Cría cuervos, y vivirás eternamente!

Ella, y sólo por si acaso, mantenía vigilante mirada sobre el pico del ave; el ave también prudente, se mantenía pendiente de las afiladas uñas de la joven.


© 2016 By Oscar Mtz. Molina

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