miércoles, 31 de agosto de 2016

Cupido


Los veo revolotear por encima de mi cabeza, el pecho manchado de rojo los delata: un trío de tordos capitanes peleando por la hembra que, atenta en la rama, espera al vencedor. A mis doce años apenas sé del deleite de la lucha por el ser amado, pero sí lo suficiente como para entender la furia descarnada de los petirrojos. Tenso mi resortera y con un tiro preciso, cae el ave. Me alejo; no me place ver la cara absorta de los machos.

Hilario Martínez Arredondo

viernes, 19 de agosto de 2016

Eros Gourmet




Alta cocina

Está comprobado que la inestabilidad hormonal del chef afecta la elaboración de los platillos. Por tal motivo, en nuestro restaurante un selecto grupo de castrati alterna el escenario del bar con la cocina y las mesas. Su voz angelical, la textura de su piel y la fineza de sus rasgos, aunados al prodigio creativo de sus manos, despiertan en nuestros comensales apetitos nunca antes explorados.
También contamos con servicio a domicilio.


Dar de beber al sediento

A nadie se niega un vaso de agua, dijo la prostituta y abrió de par en par las puertas de su casa.


Escena de sobremesa

Prendido al seno generoso, semeja un crío viejo y barbado del que solo se oye el chupeteo de sus labios ansiosos. Tratando de abarcar la escena, la joven nodriza echa la cabeza hacia atrás. Mientras mordisquea un higo, algunos gemidos escapan por sus labios entreabiertos.


Gang Bang

Este es mi cuerpo: coman y beban de él.



            José Manuel Ortiz Soto en Eros Gourmet, Triple C., 2012.

jueves, 18 de agosto de 2016

La otra metamorfosis


Al verlo asomar por la puerta, su madre comenzó a llorar, desconcertada; su padre se vio en su vejez, trabajando hasta el último momento; sólo su hermanita Grete esbozó una sonrisa de complicidad.

—Esto no es una moda: ser punk es un estilo de vida —dijo Gregorio Samsa antes de salir del apartamento, azotando la puerta.

José Manuel Ortiz Soto, en Ráfagas de punk. Minificciones rebeldes, La tinta del silencio, Ciudad de México, México, 2016.

miércoles, 17 de agosto de 2016

Diluvio interior



Los labios de Anaïs aceptaron con timidez el beso de aquella boca entreabierta. Un murmullo de mar embravecido acarició su rostro. Cerró los ojos y lamió hasta que toda June era un torrente cristalino escapando por su vagina. Un canto de sirena en las ingles de Anaïs pronunció su nombre, mientras las manos de June aferraban sus glúteos redondos.

Sentado al borde de la cama, Henry prendió un cigarro.


José Manuel Ortiz Soto en Alberto Benza, 69. Antología de microrrelatos eróticos I, Altazor, Lima, Perú, 2016.