miércoles, 22 de febrero de 2017

Quintaesencia del dolor


A los dieciséis años y en la preparatoria, lo más cercano a tocar el cielo
fue ver la aparición de Meche Carreño, saltando desnuda desde el fondo del río,
era 1974, eran los calores de Mérida, eran los primeros cigarrillos 
y las primeras cervezas, era La Choca.

I
-¿Cuántos años tiene tu hermanita?
Dieciocho
-¿Ya probó varón?
¡No! Cómo crees. Esta nuevita
-¡Humm! Tal vez ya vaya siendo hora de que pruebe.
¡Vos Chacho! No se te quita lo cabrón ¡Ve! Podría ser tu hija
-Pero no lo es
Pero podría
-A ti te conocí más chica y mírate ahora, toda una hembra.
Otros tiempos Chacho. Otras mañas.
-Es lo mismo en lo del asunto de las viejas
No es lo mismo. Ella estudia. Se merece otra vida. A mí me agarraste muy pendeja
-No te engañes, en esos asuntos es igual en cualquier época. Le vieras las ganas en sus ojos, como yo se las veo.
Ya te dije Chacho. Mejor te vas dejando de pendejadas y calenturas.
-¡Ah que mi prieta! Andas celosa, por eso tus enojos.
¡Celosa tu reputa madre! El tiempo me cambió Chacho y más te valdría no andar buscándole ruido al chicharrón.
-¿A poco muy cabrona?
¡A poco no! Y más te vale también que ya dejes de andar siguiéndola con la mirarla.
-Si no la sigo, prieta, ella se atraviesa.
Las carcajadas del hombre retumbando entre las paredes. Entre los dos se habían despachado media botella de mezcal, acalorándose con los vapores del alcohol. La prieta cayó rendida por el sueño y los mezcales.

II
Se me hace que esta se las huele Chacho.  Tanto mirarte de reojo. Tanto y tanto velar mi sueño.
-Ya falta poco para que se acabe. La prieta dejará de andar chingando pronto.
Pinche Chacho lo bien que nos conoces.
-¿Así que estudias galán?
Y soltó de nuevo la carcajada
-¿Así que nuevita?
Y ahora además de la risa, arqueó las cejas y se pasó la lengua por los bigotes.
Es lo que ella piensa. Una nació para güila Chacho y no tenemos de otra.
-Ya lo vi que no nacieron para otra cosa pero tú te mereces otros sueños, otras andanzas.
Las cosas que dices Chacho.
-Las cosas que veras conmigo. Remató el hombre con certeza
Los dos reían.

III
A las once de la noche la prieta abrió los ojos. Dos horas de sueño y pereza no habían sido suficientes para espabilarle el ánimo. De un brinco saltó de la cama. Buscó a la hermana. Guardó prudente silencio. Se asomó por la sala. ¡Ni huella! Ni de ella ni de Chacho, sólo el olor a macho y hembra impregnados en el ambiente. Se fue directo al cajón de la alacena, cogió la pistola. Revisó que estuviese cargada. El barril de seis, 38 súper. Temblaban sus labios de rabia. A la una de la mañana volvió a casa. Había sabido dónde ir a buscarla y con quien hallarla.
Hembra de antaño, dolida y despechada, la prieta no se andaba con chingaderas.
-Hija de la chingada haberse enredado con ese cabrón. Suspiraba mientras limpiaba la pistola y mientras un par de lágrimas resbalaban por sus mejillas hasta la comisura de sus labios.
En la recámara de la 38 súper se habían quemado dos cartuchos.
Habrá que avisar a la escuela que la hermanita está indispuesta.
Permanentemente indispuesta.


© 2017 By Oscar Mtz. Molina

miércoles, 15 de febrero de 2017

Echarle un ojo al gato


Oscar y Dany, 2016 Fotografía Oscar Mtz. Molina



Algún día del año dos mil uno estando con mi mujer en la sala, llegaron hasta nosotros mis hijos, Oscar de diez y Daniela de ocho, con unos pequeños pollos que les habíamos regalado como mascotas. 
-¿podemos abrirlos para ver cómo son por dentro? Preguntó mi hijo.
-No le tenemos miedo a la sangre. Agregó mi hija. 
Y yo, en vez de sentir orgullo pensando en que, había allí sendos embriones de médicos, sentí un escalofrío.
Ante mi negativa rotunda y absoluta, me dijo entonces mi hija, mostrando su carita más dulce.
-¿podemos entonces meterlos al micro para ver cómo explotan?

Este año cumplimos quince de acudir a terapias familiares y reconversión de actitudes torcidas. Y solo por si acaso, sigo manteniendo la costumbre de dormir habiendo echado doble llave al cerrojo de mí recamara.

© 2017 By Oscar Mtz. Molina

lunes, 13 de febrero de 2017

Enseñanza sublime


Me ha llamado una de mis estudiantes más bellas, con el fin de regalarme su amor carnal en una serie de visitas diarias.
Después de colgar el teléfono, me pregunto por qué he aceptado... En fin, no fue mía la idea de tantas opciones de titulación.

Hilario Martínez Arredondo.