jueves, 25 de junio de 2015

lunes, 15 de junio de 2015

Cómo voy a soportar tu silencio atado a tu lejanía


Cómo voy a soportar tu silencio atado a tu lejanía
Cómo voy a acariciar tu cuerpo oculto por tu ausencia
A pesar del mar que eres
A pesar del calor de tu vientre
Del olor de tu cuerpo
De mi lengua atrapada en tu espalda
Del dolor y la debilidad de tus muslos
Cómo voy a sonreírle a una pared con la puerta cerrada
Cómo voy a mirarte sólo en las imágenes que llenan mi cabeza
Dónde voy a encontrar esa mirada de ojos oscuros
Cómo voy a llenar esta inquietud huérfana de ti
A pesar de tu sonrisa eterna
A pesar de la libertad de tu cuello
Del brillo de tus dedos
Del placer de tus dientes en mi hombro
Del deseo y la necesidad de ti

Jonathan de la Cruz Pacheco

viernes, 5 de junio de 2015

La literatura en la medicina


LA LITERATURA EN LA MEDICINA


En la literatura universal los literatos han utilizado un sinfín de enfermedades como argumentos de sus obras. A la vez los médicos, desde Rabelais (1494? - 1553) hasta Maugham (1874-1965), han utilizado sus conocimientos clínicos quirúrgicos como fuente de inspiración de sus obras literarias. En cierta ocasión Hipócrates comparó el ejercicio de la medicina con un drama en el que intervienen tres actores: el paciente, el médico y la enfermedad. He aquí porque la literatura y la medicina han marchado de la mano a través del tiempo, interesada ambas en la vida y tribulaciones del ser humano. Los autores han empleado a la enfermedad de acuerdo a su experiencia en dicha dolencia, como símbolo de la cultura de la época, o por la eclosión de una epidemia o moda. Se han escrito grandes obras poéticas sobre enfermedades como la tuberculosis, lepra, enfermedades venéreas, etc, y en la literatura épica han demostrado profundos conocimientos de la traumatología.
Homero (siglo IX a.c.) reflejó las ideas médicas de los antiguos griegos, demostrando en pasajes de La Iliada gran precisión en las heridas causadas por flechas, espadas, lanzas y piedras, incluyendo una dramática descripción de una lanza que atraviesa los glúteos, “pasa por debajo del hueso" y perfora la vejiga, ocasionando la muerte de la víctima. Uno de los primeros poemas de Europa es un himno a Apolo (padre de Esculapio), dios de la poesía y de la medicina, dos artes que en la mente de los antiguos griegos aparecían como íntimamente ligados entre sí. Desde tiempos remotos el hombre atribuyó poderes mágicos a la poesía y al arte de curar. En las tablillas de barro cocido de la Mesopotamia y en los papiros de Egipto, llevan escritos versos específicamente consagrados como remedios e instrumentos, para preparar al enfermo para el tratamiento y ayudar al médico en su labor curativa. A medida que evolucionó el lenguaje, el hombre aprende a invocar este poder mediante gritos y encantaciones para dominar las fuerzas ocultas; la magia de la expresión poética se convirtió en aliado natural del arte de curar lesiones y enfermedades. En la Grecia antigua la poesía conservó su magia medicinal. Orfeo, según la leyenda era, además de músico un aedo, adivino y médico, cuyos encantamientos y mágicas fórmulas apaciguaban a los dioses y libraban al paciente de impurezas que causaban las enfermedades. El centauro Quirón, hijo de Cronos y de la oceánida Filira, fue el fundador de la medicina griega y maestro de Esculapio; educó a los héroes griegos más ilustres (Aquiles, Asclepio, Jasón, Dionisos) en la caza y el arte de curar. En Roma la clase médica cultivó oralmente la poesía en Latín, la cual desde tiempo remotos había servido para educar la memoria; así se mantuvieron vivos a través de siglos y recién en el Renacimiento fueron publicados los tratados en versos sobre manjares envenenados (Theriaca) y mordeduras ponzoñosas (Pdexipharmaca), de los que fue autor el médico y poeta jónico Nicandro De Colofón (siglo II a.c.).
En el oscurantismo de la Edad Media, desde la destrucción de Roma (476 d.c.) hasta la caída de Constantinopla (1453 d.c.), la clase religiosa era la única culta; la jerarquía política y militar estaba para gobernar y combatir entre los pequeños estados feudales o llevar las batallas a través de los Cruzados para conquistar los sitios sagrados del cristianismo. Las guerras de la religión proporcionaron infinidad de ocasiones para intervenir a los cirujanos militares. El más famoso de los poemas didácticos medioevales es el Regimen Sanitatis Salernitanum, escrito por la escuela de Salerno entre los siglos XI y XIII. Se publicaron unas 300 ediciones con una variación de 352 a 3520 estrofas y apareció en muchos idiomas; hasta que existieron los libros de texto impresos, se transmitió) oralmente a través de miles de médicos. Sin pretensiones en cuanto a su valor literario, contiene sin embargo, frecuentes ejemplos de versificación fácil y agradable. En los últimos siglos de ésta época, comienza un renacer cultural impulsada por el invento de la imprenta (1440). En el siglo XIII la Universidad comienza a ser el eje de la actividad cultural. Durante la Edad Media, se produjeron verdaderas epidemias. Una de ella, la peste en Florencia, sirvió de telón de fondo para que Boccaccio (1313 - 1375) escribiera EL DECAMERÓN.
La Edad Moderna se inicia con la caída de Constantinopla el año 1453. Durante la Edad Media los personajes capitales en la escena del mundo habían sido Dios y el alma. En esta nueva era el protagonista es el Hombre, el conjunto humano, extraña mezcla de Espíritu y Materia. William Harvey (1578 - 1657), alumno de Acquapendente, se doctoró en Padua en 1602. Escribió su libro Motu Cordis (Movimiento del corazón) impreso en 1628; fue duramente criticado, pero Moliere y Boileau lo defendieron y lo vindicaron. Daniel Defoe (1669 - 1731) con una asombrosa habilidad periodística escribió cien años después de la peste que afectara Londres, The Journal of de Plague, consiguiendo que la novela se leyera como si fuera un auténtico reportaje de los hechos. Las enfermedades venéreas también ocuparon un lugar preponderante en la literatura durante siglos.
Francisco López de Villalobos (1473? -1549 , de origen judío), médico de la Corte Real Española, escribió en 1498 el Sumario de la Medicina en coplas de arte mayor y como el dice “romance trovado ", sobre las pestíferas bubas de la sífilis, en el cual se combinan la elegancia del estilo literario y la claridad del concepto médico Girolamo Fracastore (1478 - 1553) médico veronés , escribe un poema sobre la sífilis: Syphilis sive morbus gallicus, que in­cluye la descripción médica y el tratamiento del morbo gálico o "mal fran­cés", encuadrado en un mito griego.
Rabelais apostrofó a los que utilizaban el mercurio para el tratamiento de la sífilis, a pesar que el mismo la utilizó en el ejercicio de su profesión. La obra cum­bre de la literatura castellana El QUIJOTE (Miguel de Cervantes Saavedra 1547 - 1616) daba por cierto como requisito principal para un paladín, ser un experto en medicina y especialmente en botánica, a fin de conocer los elementos necesarios para curar heridas. Don Quijote soñaba con encontrar el Bálsamo de Fierabrás, con poderes mágicos para curar sus males. Tomás Sydenham ( 1624 - 1689) recomendaba el Quijote para aprender medicina.
La enfermedad de "la languidez", tisis o tuberculosis, la sufrieron muchos personajes de la literatura. Uno de los personajes más conocidos es Marguerite Gauthier la bella cortesana de La Dama de las Camelias, novela escrita por Alejandro Dumas (hijo :1824 -1895). Thomas Mann (1875 - 1955) en la Montaña Mágica, hace un meticuloso estudio clínico psicológico de un paciente internado en una clínica afectado por la tuberculosis. La llamada peste blanca también afectó a muchos escritores, entre estos a: Chejov, Schiller, Whitman, Walter Scott, Stevenson y muchos más. Dostoyevski describe su propia enfermedad la epilepsia, en su obra El Idiota cuyos ataques están magistralmente descritos en el personaje el príncipe Myshkin. Charles Dickens (1812 - 1870) describe con asombroso realismo la afasia, la demencia senil, el traumatismo encefalocraneano (Grandes esperanzas) y la narcolepsia endocrina que padece el chico obeso de Los papeles del club Pickwich (Síndrome de Pickwich).
Las enfermedades mentales en el pensamiento médico de la edad media, era la de un castigo divino al pecado o la posesión diabólica. En 1538 Juan Luis Vives (1492 - 1540), filósofo y humanista español, advirtió claramente la importancia de las asociaciones psicológicas y reconoció su contenido emocional. Trescientos años antes que Freud ( 1856 - 1939 ), en su libro : De anima et vita mencionó el proceso de formación de ideas del subconsciente y como, más tarde, podían descubrirse por asociación; asimismo llevó a cabo profundos estudios sobre diversas clases de temperamentos y rasgos de carácter, anticipándose al concepto prevaleciente en el siglo XIX de las relaciones entre psicopatías y personalidades. La influencia de las escuelas sicoanalíticas en el siglo XX han sido determinantes en la literatura, en especial en escritores como Marcel Proust ( 1871 - 1922 ) , James Joyce ( 1882 - 1941 ), Thomas Mann (1875 - 1955), Tennessee Williams ( 1911 - 1983) . Durante el apogeo del psicoanálisis freudiano, el Dr. Wilhelm Stekel en su obra Poesía y Neurosis (1923), conceptuó que el poeta no era un sicótico sino un neurótico que a través de la poesía va liberando sus inhibiciones. Según él, las cartas y autobiografías de muchos poetas románticos, revelan el odio que sentían hacia el padre y amor hacia la madre. Destacó, además, la homosexualidad de muchos poetas, sobre todo entre los clásicos griegos, amén de los que tratan de incesto, de amor y odio entre hermanos y de las alucinaciones. El Dr. Nicolás Espiro opina que Freud no dice que el poeta viva de espaldas a la realidad, sino que a veces se aleja de ella debido a su carácter frustrante y se refugia en la fantasía de los sueños diurnos, pero sin abandonar el juicio de la realidad. Si ello ocurriera no sería poeta sino sicótico, lo que a veces se ha dado conjuntamente, si bien en muy pocas ocasiones. En general si el poeta se sicotiza, deja de crear poemas. El juicio de realidad reconduce a la actividad placentera de la fantasía de manera que los deseos inconscientes del poeta, que se expresan en dichos sueños, se subliman y se transforman en producto de valor social. Mediante este rodeo, el poeta logra reconocimiento Y la satisfacción que la realidad le negaba antes.
Dentro de la literatura, la poesía tiene un gran valor terapéutico pues en ella reside el poder de estimular y descargar la fuerza emocional de una manera segura, a través de pasiones como el miedo, la piedad o el fervor religioso, con menos posibilidades de un desequilibrio de la razón. Algunos psiquiatras recomiendan a sus pacientes la lectura de las tragedias de Shakespeare o de los clásicos griegos para que, a través de sus obras, comprendan sus propios problemas emocionales.
Las tendencias en el pensamiento médico influyó en la literatura en las diversas etapas de la civilización. De las teorías mágico religiosas reflejadas mayormente en las obras de Dante Alighieri (1265 - 1321), siglos después surge el positivismo de Claude Bernard (1813 -1878) quien en 1865 escribió que en el método experimental, como en cualquier otro, la razón constituye el único criterio real, y que todos los hechos deben tener una causa o, por lo menos, estar relacionado con otros hechos. Bernard influyó mucho sobre Emile Zola (1840-1902) cuyos personajes muestran de una manera despiadada y realista, la influencia que sobre los seres humanos ejercen el medio am­biente y la herencia. Su obra, L, assommoir retrata los estragos del alcoholismo. La descripción del delirium tremens que mata a Coupeau al final de la novela, constituye una verdadera historia clínica.
Los médicos en la literatura fueron enfocados de diferentes maneras coincidiendo con la evolución científica de la medicina. Así por ejemplo Moliere (Jean Baptiste, alias Poquelin: 1622 - 1673) critica en sus comedias a la sociedad de su tiempo, basándose en el simple jui­cio y buen sentido, con grandes efectos cómicos en los que pone de relieve sus vastos conocimientos de la técnica teatral. Dirigiéndose a los médicos los satiriza en las comedias El médico a palos - El enfermo imaginario. En el siglo XIX cuando la medicina florece cien­tíficamente, ésta tendencia cambia. Los médicos de Balzac (Honoré de: 1799 -1850 ) en La Comedia Humana, serie de 96 novelas sobre la sociedad francesa de la mitad del siglo XIX, son, con escasa excepciones , hombres rectos y concientes modelos de devoción y generosidad En una de sus obras el Dr. Bianchon es ese tipo de médico; tanto le impresionó su creación, que hallándose Balzac al borde de la muerte lo llamó gritando: iSólo Bianchon me puede salvar!" Stevenson (Robert Louis Balfour: 1850 - 1894 ) escribió El extraño caso del Dr Jekill y de Mr Hyde; Jekiil es un médico, probablemente esquizofrénico, que no puede resistir la tentación de explorar lo más recónditos abismos del alma humana, valiéndose de la química para dar rienda suelta al lado perverso de su propio carácter. Aunque Hyde es un personaje aborrecible, no consigue destruir la buena impresión que causa el honora­ble Dr. Jekill. Dickens trató muy bien a los médicos en sus novelas; los quince médico y siete cirujanos que desfilaron en sus obras están bien tratados, en comparación con las duras críticas que hace de otras profesiones. George Bernard Shaw (1856 - 1950) ataca a ciertos médicos en The Doctors Dilema (1906), pero en general los escritores del siglo XX han creado una mística de lucha contra la ignorancia, las tentaciones del dinero y de la carne. Sinclair Lewis ( 1885 - 1951) en su obra Arrowsmíth (1925), el personaje, que representa a un abnegado médico investigador, abandona a su rica esposa que trata de convertirlo en médico de la alta sociedad. Archibald Cronin, médico literato (1896 - 1981), en su novela La ciudadela, su protagonista es un médico de la alta sociedad de Londres que cansado de ese tipo de vida, abandona el ejercicio del consultorio para volver al idealismo científico de su juventud. Caso parecido, el del abnegado médico que ejerce durante cuarenta años la medicina general en un barrio pobre, indignado por la injusticia social y eco­nómica, se niega a trasladar su atención profesional a una zona de mejor condición social. Esta novela, El Último Rebelde (1957), obra de Gerald Green glorifica al médico que apuesta por una medicina social.
El acierto literario en los médicos reside en su especial aptitud para estudiar la naturaleza humana, ya que la práctica de la medicina fomenta el espíritu de observación. En la literatura mundial tenemos notables creaciones médico -literarias. Pero también numerosos mé­dicos, algunos de renombre mundial, se han consagrado como verdaderos valores de la literatura universal. Como colofón de esta disquisición sobre la influencia de la medicina en la literatura, diremos:

Con William Osler (1849 - 1919):

"ESTUDIAR El FENÓMENO DE LA EN­FERMEDAD SIN LIBROS ES COMO NAVEGAR POR UN MAR DESCONOCIDO, MIENTRAS QUE ESTUDIAR LIBROS SIN PACIENTES EQUIVALE A NI SIQUIERA HACERSE ALAMAR".

Con Gregorio Marañón (1887-1960):

"SI LOS MÉDICOS FUÉRAMOS NO YA AFICIONADOS A LA LITERATURA, SINO VIRTUOSOS DE SU TÉCNICA, GRANDES POETAS, EN SUMA, ES EVIDENTE QUE ESTAMOS MUCHO MÁS CERCA DE QUE NOS ENTENDIESEN TODOS, Y, POR LO TANTO, DE QUE CURÁSEMOS TODOS AQUELLOS TRANSTORNOS DEL ORGANISMO QUE SE CURAN ANTE TODO, CON CLARIDAD".

Y con el poeta Robert Graves (1895 - 1985):

"UNA BIEN SELECCIONADA ANTOLO­GÍA ES UN DISPENSARIO COMPLETO DE MEDICINA CONTRA LOS TRANSTORNOS MENTALES MÁS COMUNES, PUDIENDO EMPLEARSE LO MISMO PARA PREVENIR­LOS QUE PARA CURARLOS ".


Artículo tomado de la revista Enfermedades del Tórax.   Vol. 44 • Nº 3 •  Diciembre 2001.
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*Médico Neumólogo. Director - Editor de la Revista de la Sociedad Peruana de Neumología.

Tahúr


"Dios no juega a los dados", dijo Einstein. En ese momento se escuchó una risa y cayó un as.

Hilario Martínez