miércoles, 9 de enero de 2013

Servicio social: (5) Carta a Tláloc




Mi muy apreciado, ponderado y respetado señor Tlaloc, Dios de las Aguas y las Lluvias, Director Honorario de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos:

Tengo a bien extenderle mis más sinceras felicitaciones por la efectividad y el buen rendimiento de la presente temporada de lluvias, aunque no por ello dejo escapar la ocasión para externar cierto reproche (respetuoso, desde luego), por el breve retraso con que se presentó esta temporada. Si bien sabemos y tenemos en cuenta que cada año el calendario pluvial se va alterando por motivos ajenos a usted, siempre queda entre nosotros un quisquilloso resquicio de amor propio ¾y una esperanza campesina¾ que nos impulsa a olvidarnos del pasado y esperar con anhelo y presteza cronométricos el inicio de la nueva temporada de lluvias. Ante esta debilidad extranjera (léase puntualidad inglesa) acepto de antemano el epíteto furioso de “malinchista”, que tanto deshonor ha provocado en nuestra historia. Así pues, olvidando esta interrupción insignificante, y haciendo acopio de nuestra propia filosofía nacional, no puedo más que exclamar: ¡Vientos, Tlaloc! ¡Más vale tarde que nunca! ¡No hay mal que por bien no venga! Y no lo digo yo nada más, pues los etíopes ya quisieran tener al menos por un rato a un dios de vuestras características, que no se deja amedrentar por explosiones atómicas ni tormentas prefabricadas por rancheros tejanos; a un dios a toda madre que nunca deja a sus súbditos desamparados.
¡Vientos Tlalocman! Mis más sinceras felicitaciones. Estoy seguro de que los campesinos de Anáhuac, de la Huasteca, etc. no tenemos de qué quejarnos, no tenemos más qué pedirte, nos sentimos seguros de ti y sabemos que no importa que año tras año se vacíen las presas, se sequen los ríos, se talen los bosques (¡o que se incendien, carajo, qué más da!), porque siempre dispondremos de tu fuerza progenitora omnipotente. Cuando la angustia de una sequía se cierna sobre nuestras cabezas, vendrán las nubes oscuras a atiborrar el cielo; los relámpagos cruzarán por las alturas como efectos especiales de guerra de las galaxias y los truenos se encargarán de quitar el sueño al cabrón más pintado. ¿Qué más da? Compa: siempre serás el mismo. Ni el mismísimo San Pedro se atrevería a tanto, por muy frecuentes que sea sus fiestas y guarapetas. Por ejemplo, esta lluvia de siete días seguidos, que aunque no es torrencial, no deja de estar jodiendo bien y bonito; llueve que llueve, se disipa, aparece el sol medio descolorido, pero un nubarrón oscuro se le cruza provocativamente, como diciendo qué me ves hijo de la chingada, no nada, yo sólo pasaba por aquí, y que siga la fiesta y yo mejor me marcho, dice el sol, amedrentado. ¡Y estamos al borde del éxtasis...!
Sin embargo, Viejo Tlaloc, aquí en confianza, quiero pedirte algo íntimo, algo muy particular, como lo que se pide a la oreja, en un susurro nocturno... como una confidencia que se dice al amigo a la amiga más cercano (a): me fascina la lluvia (¡soy tu fans!, ¡está de poca!), me gusta humedecerme bajo tu sombra (y mejor si es en compañía de una mujer), pero en este lugar no tan remoto de la civilización (?), solo y mi alma, con tendencias depresivas y suicidas, leyendo al buen Baudelaire en sus “Splin”, amoscado, esperando el momento en que la luz se vaya definitivamente... Y por si esto fuera poco (¡porque esto es soportable!, o sea romántico) está el techo de la clínica de salud que parece harnero: y ahí me tienes recorriendo la cama del cuarto del médico a la cocina, llevando el escritorio al baño, ocultando mi ropa bajo la mesa del comedor y luego sacándola porque la corriente amenaza con arrastrarla; amontonando mis preciados libros en una olla exprés, subiéndome a las sillas para que las pirañas no me devoren los pies, tiritando, contemplando peces que Eréndira jamás alucinó. Es más, en este instante he pedido prórroga a un cocodrilo que se hallaba ansioso por comerme un hueso. A pesar de todo el pesimismo que me envuelve, aún tengo esperanzas...
Querido Tláloc: ¿Sería mucho pedirte que intercedieras por mí ante otros dioses (sé que tu jurisdicción no es el Olimpo, pero…) para que me envíen un polivalente o un monovalente? Quizás te sorprenda mi súplica tardía, pero te equivocas: no soy como la cigarra, porque ésta cuando menos sabía cantar y yo tengo una voz desastrosa. El asunto es que quizás ha habido un malentendido ante los dioses y el informe de conservación de la clínica que mes a mes envío por allá (al Olimpo de San Juan del Río) nomás nunca llegó. Quizás sea asunto de burocracia o de enemigos poderosos. Sin embargo, para que veas que no soy tan egoísta, tan egocentrista, y que comprendo socialmente a la burocracia, ya no pido solución a todos mis problemas, pero espero que esta misiva sirva para que le eches una mano al pasante que vendrá en ocho meses; por mí, no te preocupes, no hay pedo: apenas me quedan las manos para terminar la redacción de esta carta...


P.D.: Si no es mucho el encaje, aprovecho para pedirte una recomendación ante la diosa Cloaticue. Avísale que llego antes de las siete p.m.


Imagen tomada de la red.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Servicio social: (4) Carta a la opinión pública



Al Dr. Gerardo Cabello,
Director Jurisdiccional;
Al Dr. Abraham Mondragón,
Epidemiólogo;
Al Dr. Miguel Gómez,
Supervisor Médico;
A la Sociedad Protectora de Animales, A. C.;
A la Opinión Pública:

EN ASAMBLEA URGENTE de la Confraternidad Nacional Canina, Sección Querétaro, Jurisdicción No. 2, hemos analizado detenida y minuciosamente la Campaña de Vacunación Antirrábica Canina que año con año el Sector Salud en la entidad pone en manos de Médicos Pasantes en Servicio Social. Después de varios años de acuciosa y observación silenciosa, retomamos la actitud crítica y consciente de nuestra especie, y manifestamos que
PRIMERO: Protestamos contra lo que ustedes ¾en conflagración nacional¾ denominan CAMPAÑA DE VACUNACION ANTIRRÁBICA CANINA, no significando nuestra posición una actitud reaccionaria, como podría pensarse, sino la concientización real y profunda de los DERECHOS CANINOS UNIVERSALES. Porque
a) ¿Por qué la Vacunación A. C. tiene que ser practicada por médicos de humanos en servicio social y no por médicos veterinarios zootecnistas?
b) ¿Por qué la Vacunación A. C., al contrario de otras campañas de vacunación, se realiza fuera de clínicas, casas de salud, aulas o en casas particulares improvisadas como consultorios?
c) ¿Por qué durante la Vacunación A. C. no se ponen en práctica los conocimientos adquiridos en el obligatorio curso de Técnicas Quirúrgicas?
d) Podríamos continuar infinitamente por el sinuoso camino de las interrogantes. Sin embargo, cada pregunta, cada palabra que en ustedes pudiera significar palabrería política, no es más que el resultado de un examen juicioso y profundo. De esta manera, no es que nosotros pretendamos congraciarnos con los Médicos Veterinarios Zootecnistas ni que, por el contacto tan estrecho entre nosotros, lleguemos a considerarlos parte de nuestro gremio. ¡No! Nada más falso que eso, pero si tenemos en cuenta que nos encontramos inmersos en el pantano de una sociedad clasista y prejuiciosa ¿cuándo se permitirá que un perro asista a la enseñanza media superior y de ahí a la universidad? Y no conformes con hacernos patente su poder extremista, encontramos que estos seres a los que ustedes han designado para llevar a “feliz curso la Campaña de Vacunación A. C.”, demuestran ante nosotros una carencia plena de tacto médico, y aún más, de un mínimo de conocimientos de lo que son los primeros auxilios. Pues, ¿cómo podemos explicarnos el hecho de que una sola jeringa se utilice para una docena de aplicaciones? ¡Es absurdo! y por demás anticánido ¾y aun antihumano¾. Y por si eso fuera poco: la jeringa ya fue utilizada previamente para provecho humano. ¡Por favor recuerden el comercial televisivo de Plastipak!
e) Y... ¿sería mucho pedir cuando menos una torunda alcoholada... “para embriagar a los microbios o para adormecer la piel”, como afirma algún estúpido?
SEGUNDO: Protestamos contra el trato nazista que el médico en contubernio con nuestro esclavista ejercen en contra de nosotros. Nunca en la vida diaria es más visible el sadismo desquiciante que encierran los humanos, como en el momento de tomar en sus manos un mecate, una cadena, un alambre, y con una valentía típica del héroe norteamericano nos lo echan al cuello, y luego, apoyándose en una escena televisiva, o en un recuerdo punzante, arrojan la punta sobre el brazo de un árbol, sobre el agujero más alto de una valla... y tiran, tiran férreamente, imitando al más cruel y miserable de los verdugos. ¿Y saben cuál es la disculpa?
¾¡Jálale fuerte, jálale fuerte, porque si no me muerde el pinche perro!
Puedo asegurarles, doctores, que la inminencia de la muerte jamás se cierne sobre nosotros de manera tan rotunda y dramática; quizás no sea el hecho mismo de la muerte lo que más duele, lo que nos arranca el aire, sino la duda, la duda llana, el gusano blanco que nos sube hasta el cerebro y penetra en él, y que luego se va desvaneciendo entre la asfixia y un prematuro relajamiento de esfínteres...
¾¿Por qué se me ejecuta, Gran Perro? ¿Por qué?
Y luego, el retorno a la vida, sarcástico, de golpe (contra la tierra, en el mejor de los casos; contra las piedras, contra un arbusto espinoso), el golpe es la respuesta de esa misma vida dolorosa que se deja entrever entre la risa sardónica de los curiosos que ríen estúpidamente, oligofrénicamente.
TERCERO: En tan desagradable situación sale sobrando afirmar que la actitud de agresión que se nos imputa no es sino la más simple y esencial forma de protesta contra lo que nosotros hemos denominado “una muerte lenta por contaminación y esclavismo humanos”. De esta manera, el paso vacilante, el rengueo que ustedes atribuyen al caldo viral no es otra cosa que la respuesta pasiva, silenciosa y filosófica, y universalmente aceptada, y que en ustedes provoca explosiones volcánicas: ¡Chinguen a su madre!
CUARTO: Finalmente, como razonamiento preguntamos: ¿Vacunarían ustedes a un ser querido (desde luego, no en situación de herencia) en tales condiciones de antihigiene?

Donicá Amealco, Querétaro, a los veintitrés días del mes de abril de mil novecientos ochenta y nueve,

“POR EL RESPETO DE LOS DERECHOS CANINOS UNIVERALES Y UN TRATO DIGNO”

Sultán Pinto Blanco Café

Presidente


Golondrino Golondrino
Supresidente

Oso Negro Mancha-Blanca
Tesorero

Se anexan doscientas firmas de perros representantes locales, seleccionados popular y democráticamente, con derecho a voto.

c.c.p. Dr. Gerardo Cabello.
c.c.p. Dr. Abraham Mondragón.
c.c.p. Dr. Miguel Gómez.
c.c.p. Sociedad Protectora de Animales A. C.


imagen tomada de la red

lunes, 12 de noviembre de 2012

Servicio social: (3) Aparición


Estabas ahí: menuda, enfundada en unos jeans sin marca, descuidamente holgados, y un suéter a rayas claras y chillonas, que cubría la mitad de tus muslos; tenis de tela, azules. Podías ser la hija de alguno o la hermana menor de todos, pero difícilmente una médico pasante. Tu silencio llamaba la atención. Cuando oí tu voz por primera vez, la acompañó una risa sencilla y discreta; pero enseguida el silencio volvió a ser tu principal compañero. El libro de cuentos de Gustavo Sanz se había humedecido en su danzar de una mano a otra.
            Esa noche, en el albergue de La llave, dormí abrazado al silencio de tu nombre, escrito en mi libreta de apuntes.
 
 
Imagen tomada de la red.
 

jueves, 1 de noviembre de 2012

Para el día de muertos


"Calavera" (2002)
Dibujo al carbón (Ejercicio de principiante).
Taller de Dibujo de la figura humana
Xalapa, Veracruz.