miércoles, 13 de septiembre de 2017

De temblores y miedos

Imagen tomada de Internet



Si se miran bien las cosas, las historias hoy en día, son igualitas a las de los tiempos idos. No ha cambiado ni un ápice.
Si pudiéramos situarnos desde la más alta atalaya del universo, sentados, viendo cómo pasa el tiempo.
De era en era.
De época en época.
Trashumantes en este breve tiempo del hombre en el universo.
Y pudiéramos asomarnos a los primeros esbozos del hombre pensante, atento a lo que pasa en derredor suyo. La penumbra caída ya la tarde, alguna fogata encendida, la precaria protección dentro de una cueva. Hombres, mujeres, niños, todos ellos dormitando.
De repente la sacudida de la tierra.
El desgajarse alguna pared de la cueva. Desmoronamiento de alguna arista. Quizás los gritos de mujeres y niños. Quietud en los ancianos. Fortaleza de los hombres dominantes.

¡El silente miedo en el rostro de todos!

El miedo es justo el mismo que ahora, con los temblores septembrinos, nos tienen en un vilo. La evolución no ha hecho otra cosa que acercarnos a nuestros orígenes, a volvernos de nuevo simios. Esto dicho en el mayor de los respetos por nosotros mismos. El miedo arraigado en la más profunda oquedad de nuestros genes. El miedo que nos hizo levantarnos de la cama y aguzar nuestros sentidos, que nos hizo preguntar a nuestra mujer y a nuestros hijos, si estaban bien. Que nos hizo actuar con esmerada cautela al revisar la seguridad de nuestra cueva. El miedo que, de manera inmediata, nos puso alertas, preparándonos para ayudar a los nuestros, o para escapar de la amenaza que, se cernía irremediablemente sobre nuestras cabezas.
Nuestra deuda ahora para los que sigan evolucionando en seres superhumanos, será el continuar transmitiéndoles estos genes de protección y salvamento, el miedo deberá seguir protegiendo ese hombre futuro.
La tierra seguirá temblando, como lo ha hecho ahora, como lo ha hecho a lo largo de los tiempos.
Sería cosa de una imprudencia infinita no heredar a nuestras humanas huestes, los naturales sinsabores del miedo.


© 2017 By Oscar Mtz. Molina

No hay comentarios: