miércoles, 31 de agosto de 2016

Cupido


Los veo revolotear por encima de mi cabeza, el pecho manchado de rojo los delata: un trío de tordos capitanes peleando por la hembra que, atenta en la rama, espera al vencedor. A mis doce años apenas sé del deleite de la lucha por el ser amado, pero sí lo suficiente como para entender la furia descarnada de los petirrojos. Tenso mi resortera y con un tiro preciso, cae el ave. Me alejo; no me place ver la cara absorta de los machos.

Hilario Martínez Arredondo

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