miércoles, 26 de agosto de 2015

Sueños de juventud a altas horas de la noche


La persecución fue de madrugada, sólo se escuchaba el rechinar de llantas y los disparos. Cuando al fin lo acorralan y consiguen bajarlo del auto, la amenaza del oficial es contundente: De esta no te escapas, Matusalén.

Hilario Martínez Arredondo

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