viernes, 3 de abril de 2015

Amar hasta la muerte


La casa, Serigrafía de Jaime Ignacio Martínez

Qué fría estará mi alcoba sin el calor de tu cuerpo. Dijo mientras empujaba al abismo, el cadáver de su mujer. Sollozaba, emitiendo entrecortados suspiros. Había que haber estado allí para comprender la angustia y el dolor de aquel hombre. Fue absuelto. ¡Inocencia!, fue el veredicto. Y cómo no declararlo de ese modo si lo que uno encontraba al ver ese rostro, eran desolación, soledad, tristeza.La amaba hasta la muerte, se decía a su paso.
Y en efecto así había sido.

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