sábado, 30 de julio de 2011

¿Invisibles o Imperdibles?




La razón que dio pie a la discusión inicial fue una soberana tontería, y en eso si coincido en aceptarlo. Invisibles dije yo en el tono mas enérgico. Imperdibles hostias. Fue su airada afirmación intentando en un desesperado esfuerzo, en hacer valer su criterio. ¿Invisibles o imperdibles?, refiriéndonos a las pendejaditas esas con las que las mujeres se acomodan el cabello. El alcohol y las tachas debieron jugar también su papel. Lo rescatable fue que brincábamos sin sentido de uno a otro vuelo. La mierda de la conquista pasando por la suripanta universal de México, la malinche; y por el sanguinario Cortes, y su recua de bandidos. A cual mas de nuestros mutuos amigos inclinándose hacia uno u otro bando. Hasta que llegamos al futbol, -ellos ufanos y orgullosos por ser campeones del mundo-, y allí si como decimos en este pueblo, se chingó todito el asunto. Bueno no del todo, porque fue entonces cuando nos fuimos a los purititos madrazos. Patines y trompadas a diestra y siniestra. Con decirles que en una de esas la tundí contra mi propia jefa que se empeñaba en que aquellos no eran modos bien vistos como los anfitriones que éramos.

Pero somos buena onda y si no cómo se explica que nuevamente estemos departiendo el pan, el vino y la mesa. Invisibles o imperdibles. Nada mas por si las moscas ya le vi la pistola que abulta su chamarra y el ya vio que de mi cinto se asoma la fusca.

No hay comentarios: