miércoles, 9 de marzo de 2011

Historias de Cirujanos (4)

Acomodó las lentillas de aumento y utilizando la punta de una aguja enfocó el objetivo. Inyectó con el mayor de los cuidados el anestésico local. Consideró la distancia adecuada e inclinándose, aproximó su rostro al hermoso rostro de su paciente. El asunto consistía en identificar meticulosamente las microlesiones en la retina, al fondo del ojo y una vez aisladas, efectuar disparos laser para eliminarlas. Tenía perfectamente dominada la técnica. Se le reconocía como un experto.
El asombro de ayudantes y enfermeras, y los exabruptos e improperios de la paciente, deben haberse dado porque a tan estrecha cercanía, en vez de acercarse al ojo, se acercó prendiéndose a los labios.

1 comentario:

senddero dijo...

Esta excelente oscar, aún me río.